Una draga de succión por chorro de agua afloja la arena compactada al dirigir agua a presión hacia el lecho, cerca de la entrada de succión. El agua penetra y altera los espacios entre los granos, reduciendo las fuerzas que los mantienen unidos. Al desprenderse, la arena se mezcla con agua y es aspirada por la tubería de succión en forma de lodo.
El método funciona mejor cuando los chorros pueden penetrar el depósito y el sistema de succión puede retirar el material suelto a un ritmo adecuado. La arena densa puede requerir más tiempo y un control cuidadoso, mientras que las capas cementadas, la arcilla y los residuos enterrados pueden plantear problemas que los chorros de agua por sí solos quizá no puedan resolver.
La arena compactada está formada por granos muy juntos. El contacto y la fricción entre ellos ayudan al lecho a resistir el movimiento. Un chorro introduce agua en esa estructura y contra ella, separando los granos y generando turbulencia local. Cuando aumenta la presión del agua entre las partículas, las fuerzas de contacto efectivas entre ellas pueden disminuir, lo que permite que la arena se mueva con mayor facilidad.
Esto no significa que todo el depósito se convierta en líquido de una sola vez. El aflojamiento suele producirse en una zona limitada alrededor del chorro. Su alcance depende de la disposición de las boquillas, de la energía que llega al lecho y de la facilidad con que el agua puede atravesar el material. La arena gruesa y limpia puede comportarse de manera diferente a la arena fina que contiene limo o arcilla, aunque ambas parezcan duras en la superficie.
Una vez que las partículas se ponen en movimiento, la entrada de succión las recoge junto con el agua circundante. A continuación, la bomba de dragado impulsa la mezcla por la tubería de descarga. Los chorros preparan el material para su transporte; la bomba y el sistema de tuberías aún deben llevarlo hasta su destino.
La arena densa ofrece más resistencia a la penetración del chorro que la arena suelta. Al principio, el chorro puede alterar únicamente la superficie expuesta, por lo que el operador quizá tenga que avanzar progresivamente dentro del depósito en lugar de intentar retirar una sección profunda en una sola pasada. La rapidez con que responde el lecho también depende del tamaño y la gradación de los granos, así como de la presencia de partículas finas.
La compactación no es lo mismo que la cementación. Los granos de arena muy juntos pueden aflojarse con agua, pero los granos unidos por minerales pueden formar una capa mucho más resistente. Un chorro puede erosionar los bordes expuestos o las zonas más débiles sin romper la capa a un ritmo práctico. Del mismo modo, la arcilla puede mantenerse unida en terrones cohesivos en lugar de separarse en granos individuales.
Por tanto, una descripción superficial como «arena dura» no basta para predecir el rendimiento del dragado. Las muestras o la información de sondeos que indiquen la profundidad y la composición del depósito son más útiles, sobre todo cuando una capa firme está cubierta por material suelto.
Una mayor presión en la bomba del chorro no implica automáticamente una producción más rápida. La cuestión importante es cuánta acción efectiva del chorro llega a la arena y si las partículas sueltas entran en la toma de succión.
La posición y la dirección de las boquillas influyen en esa relación. Si el chorro está demasiado lejos del lecho, gran parte de su energía puede disiparse en el agua circundante. Si está mal orientado con respecto a la entrada de succión, puede remover arena fuera de la zona de captación, haciendo que parte del material vuelva a depositarse en lugar de entrar en la tubería.
El caudal de agua y el diseño de las boquillas también son importantes, además de la presión. Las boquillas deben suministrar suficiente agua para alterar el material en una superficie útil. Un chorro estrecho y concentrado puede comportarse de forma distinta a un flujo más amplio en el mismo depósito, por lo que la configuración eficaz depende del cabezal de dragado y del terreno en el que se trabaja.
La capacidad de succión y la concentración de lodo también establecen límites prácticos. Si la mezcla contiene demasiada agua, la bomba transporta relativamente poca arena por el volumen desplazado. Si contiene demasiada arena, puede resultar difícil transportarla y aumentar el riesgo de sedimentación u obstrucción en la tubería. El rendimiento de la bomba, el diámetro de la tubería, la distancia de descarga y la elevación influyen en el equilibrio operativo.
En otras palabras, un chorro potente no puede compensar indefinidamente un sistema de transporte que no se adapte bien al trabajo. Del mismo modo, una bomba grande no puede aspirar eficazmente arena muy compactada hacia la entrada si el lecho no se está aflojando lo suficiente.
El operador debe considerar la excavación y el transporte conjuntamente. Que el lecho se vea alterado no demuestra por sí solo que se esté produciendo arena de forma efectiva: el chorro podría mantener las partículas en suspensión sin que lleguen a la toma. A la inversa, un flujo constante por la tubería no significa necesariamente que una proporción elevada de ese flujo sea arena.
Los cambios en el comportamiento de la bomba, el flujo de descarga y la cantidad de sedimento entregado pueden ayudar a determinar si el cabezal avanza demasiado rápido o si la mezcla se está volviendo difícil de transportar. El significado de estos indicios depende de la instrumentación y las condiciones de funcionamiento de la draga; un cambio también puede deberse a una obstrucción, a la entrada de aire en el sistema de succión o a una variación del material.
Cuando disminuye la producción, conviene comprobar el material excavado, la posición del cabezal, el estado de las boquillas del chorro y de la entrada de succión, así como el comportamiento de la bomba y la tubería. Aumentar únicamente la presión del chorro quizá no resuelva la causa.
La succión por chorro es una opción útil para depósitos subacuáticos de arena que puedan alterarse hidráulicamente y llegar a la toma sin una dilución excesiva. Los proyectos de dragado de arena en ríos, lagos y zonas costeras pueden ser adecuados para este método, siempre que el sedimento, la profundidad de dragado y la disposición de descarga sean compatibles con el equipo.
El proceso resulta menos sencillo cuando el lecho contiene cantidades importantes de arcilla, material cementado, piedras grandes, raíces u otros residuos. Estos materiales pueden resistir los chorros, obstruir la entrada o hacer que el bombeo sea poco fiable. Incluso dentro de un depósito arenoso, las capas pueden variar lo suficiente como para que una configuración eficaz cerca de la superficie tenga dificultades a mayor profundidad.
Los chorros de agua también alteran los sedimentos que quedan fuera del material capturado por la bomba. Cuando los sedimentos en suspensión son un factor importante, el método de trabajo y las medidas de control en el emplazamiento deben tener en cuenta las condiciones locales. Una mayor alteración no siempre es mejor si gran parte del material suelto escapa de la zona de succión.
Una draga de succión con cortador utiliza un cabezal de corte giratorio para desmenuzar mecánicamente el material alrededor de la entrada de succión. Se trata de un método de excavación distinto, no simplemente de una draga de succión por chorro con una bomba más grande. El corte mecánico puede ser una opción a considerar cuando el depósito es demasiado resistente o cohesivo para un chorro eficaz, aunque la idoneidad del cortador sigue dependiendo del terreno y de la configuración del equipo.
Como referencia, la draga de succión con cortador YLCSD450 es una máquina de tipo cortador destinada a aplicaciones que incluyen el dragado y el relleno con arena en ríos, lagos, mares y embalses. Su profundidad de dragado especificada es de 14 m, pero esa cifra por sí sola no permite determinar la producción en un depósito concreto. Las características del material y la disposición de descarga también deben tenerse en cuenta al seleccionar el equipo.
Antes de comparar máquinas, determine qué hay bajo la superficie: el espesor de la arena, si contiene arcilla o capas cementadas y si hay piedras o residuos. A continuación, considere la profundidad de dragado requerida y el lugar donde debe descargarse el lodo. Estos datos ofrecen una base más fiable para decidir si los chorros de agua pueden aflojar el depósito y si el sistema de bombeo puede transportarlo de manera eficiente.